lunes, 21 de enero de 2008

Virginia Woolf

Durante siglos, las mujeres han sido espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar una silueta del hombre con tamaño doble del natural.

1 comentario:

meirlauquen dijo...

Será por eso , que cuando el espejo se dá vuelta , lloramos y suplicamos ... o hacemos algo que las mujeres no pueden : con nuestra medida real ,nos transformamos en duendes , para hacer travesuras , en las cuevas no ocupadas por ningún amor .


Meir